Si estás pensando en armar un quincho cerrado en una casa chica, no te preocupes por el espacio. Con buenas ideas y los materiales adecuados, podés crear un lugar cómodo, funcional y con mucha onda.
En este post te compartimos algunos modelos de quinchos cerrados que se adaptan perfecto a casas pequeñas.
Cerramientos de vidrio: amplitud y luz natural
Una de las opciones más modernas y estéticas es cerrar el quincho con vidrio templado o DVH (doble vidrio hermético). Estos cerramientos permiten que entre la luz natural y hacen que el espacio se vea más grande, algo ideal en casas pequeñas. Además, podés sumar cortinas roller o black out para regular la luz y la privacidad.




Cerramientos con toldos y cortinas roller: prácticos y versátiles
Una alternativa cada vez más usada en quinchos pequeños cerrados son los toldos enrollables y las cortinas roller de exterior. Son ideales para ganar protección sin perder espacio, y además se adaptan fácilmente a diferentes estructuras, como pérgolas o galerías techadas.
Podés optar por toldos cristal (transparentes), que protegen del viento y la lluvia sin quitar luz, o por roller blackout si buscás privacidad o control solar. También existen opciones motorizadas o con sistema de manivela, según tu presupuesto.
Lo mejor de este tipo de cerramiento es que podés abrirlo o cerrarlo según el clima, lo que lo hace perfecto para usar el quincho todo el año, incluso en casas con patios muy chicos.




Cerramientos combinados: funcionalidad y diseño
¿Y si mezclás materiales? Por ejemplo: vidrio más madera, o policarbonato con hierro. Los cerramientos mixtos permiten jugar con el diseño, controlar la temperatura y sumar estética. Animate a personalizar tu quincho con lo que tenés a mano y adaptalo al estilo de tu casa.
Extra tip: que el cerramiento sea flexible
En casas pequeñas, lo ideal es que el quincho se adapte a diferentes momentos del año. Por eso, los cerramientos móviles, como cortinas plásticas transparentes o paneles corredizos, son una solución práctica. Te permiten abrirlo en verano y cerrarlo en invierno, maximizando el uso del espacio.
En resumen: no hace falta tener un gran patio para disfrutar de un quincho cerrado. Con creatividad y buenos materiales, podés armar un espacio funcional, estético y adaptado a tu estilo de vida.